«Mi vida estuvo llena de desgracias…»

No recuerdo quién fue la primera persona que lo escribió por primera vez, o por lo menos, de quién lo leí. Lo cierto es que esa frase podía ser perfectamente mía, sobre todo, durante algunos años.

Te propongo un pequeño ejercicio para el día de hoy: Piensa o, mejor aún, haz un pequeño (o grande, lo que salga) listado de todas o muchas de las cosas que te preocupan. De este listado, selecciona aquellas que «más quebraderos de cabeza te dan» y escoge a aquella que entiendas prioritaria para atender.

Ahora, imagina que eres un ser con la capacidad de observar y atender desde todos los ángulos; algo así como una preciosa y ligera mariposa que revolotea en silencio alrededor de ti mism@ y puede ver esa «preocupación» desde todas las perspectivas. ¿Qué te cuenta la mariposa?, ¿Qué perspectivas te da?, ¿Qué sentimientos te genera?. Recuerda! ni tú ni la mariposa os dejáis llevar por los pensamientos porque éstos vienen y van como las nubes. Déjalos ir. Céntrate en las sensaciones que te genera la mariposa y escúchale. Ella tiene toda la información y sabe lo que te puede ayudar.

Hace unos años un amigo me contó que en los lugares donde hay mariposas no hay contaminación.

Estoy convencida de que, si has seguido los pasos, la mariposa te ha llevado a percepciones y sensaciones que te ayudan a relativizar, encontrar la perspectiva más sana y aliviar ideas preconcebidas.

Porque sí, «Mi vida estuvo llena de desgracias, MUCHAS DE LAS CUÁLES NUNCA SUCEDIERON».

#lallaverestu#

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