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«Ande yo caliente…», atención al cliente.

«Son rachas», me digo a mi misma para consolarme pero he de reconocer que «me hierve la sangre».

Sea por un tema emocional o por mi orientación personal y profesional hacia la atención a las personas (en algunos contextos, clientes) siento la necesidad de hablar del tema.

Estas últimas semanas he podido disfrutar de varios escenarios con respecto a la atención al cliente que me han llamado la atención y han afectado a mi emoción.

Escenario 1: Se me estropea el portátil. LLamo a una empresa para preguntar por sus posibilidades de arreglo. Rápidamente me dicen que al día siguiente  mandarán un mensajero a recogerlo para hacer una valoración y hacerme un presupuesto. Si no accedo al servicio  me lo volverán a enviar abonando la cantidad de 26 euros para su transporte. Me pareció razonable y, fruto de mi desesperación, no me ocupé de buscar reseñas. Recibo un correo electrónico dándome un presupuesto de entorno a 300€. Les respondo que no me compensa hacer esas inversión y que pago los 26€ para que me devuelvan el portátil.  Horas después recibo de la misma empresa  un segundo presupuesto 100€ más barato argumentando que por mi condición de autónoma pueden hacerme esa bonificación. Qué majos ellos!  No me gustó esa praxis. Le contesto amablemente que he decidido no arreglar el ordenador. Les digo que me paso por sus instalaciones a recoger el portátil y les abono el importe pactado de 26€. Me contestan que me lo tienen que enviar y he de abonar previamente en torno a 45€. No doy crédito. Descubro que la sede que viene en internet no es real: no sé dónde está mi portátil y … continuará.

Escenario 2: En esos mismos días se nos estropea el lavavajillas. Llamo a un técnico; en  pocas horas está en casa. Parece ser que se trata de una pieza, etc. 100€ de adelanto. Me dice que me llama a lo largo de la semana para poner la pieza. Hasta entonces me deja con la puerta que cubre al lavavajillas desmontada en la cocina. Y llega el viernes, y no sé nada. Llamo para saber cómo va el tema, dejo recado pero no obtengo respuesta. Vuelvo a llamar el lunes siguiente y vuelvo a solicitar lo mismo. Pasadas unas horas, me llama otro técnico para venir a poner la pieza. El miércoles arreglan el lavavajillas bendito; tarda aproximadamente entre 10 y 15 minutos en poner la pieza y montar la puerta. Total factura: en torno a 175€.  No sé si la cantidad responde a la avería; de eso me enteraré. Lo que sí se es que la atención al cliente no es que brille por su ausencia, es que es NEGATIVA.

 

Ideas fundamentales que cualquier empresa, autónomo o persona hemos de recodar si se quiere avanzar profesionalmente :

*La atención a las personas no ha pasado ni pasará nunca de moda. Y, no lo hará, porque quienes vivimos en este mundo tan curioso e impactante somos las personas. Quienes compran, venden, necesitan, desean, preguntan y responden son personas. Detrás de las máquinas hay personas que tienen memoria.

*Un cliente amable, empático y paciente no es un cliente «gilipollas» así que mejor no caer en el error de tratarle como tal no haciéndole tanto caso como al cliente protestón o altanero o retrasando sus demandas en favor de las de otros. Si se hace, el cliente empático se irá, como ha llegado, silenciosamente. Este tipo de cliente  es consciente de sus derechos y  también sabe poner quejas y reclamaciones. Este cliente tiene amigos y contactos a los que de forma cordial pero firme les contará su experiencia. Créeme que eso impacta, y mucho.

*Las emociones que «contagia» la marca desde la que se hace esa atención al cliente no son precisamente las mejores para invitar a comprar o contratar servicios. Una mala atención al cliente tiene retorno SEGURO. Cuándo, cómo y dónde está por ver y depende de muchas casuísticas.

*Las emociones que «contagia» la persona ( que no profesional) tampoco son las mejores para atribuirle a alguien. El mundo es lo suficientemente pequeño como para quien no sepa tratar al cliente pierda su trabajo y el resto de empresas sepan de sus formas de hacer. Mal camino amigo. Te lo digo a ti Mari Carmen ( o eso pone al pie del mail).

Podría enumerar muchas ideas que argumentan la importancia de una buena atención al cliente. Estamos en tiempos en los que la competencia está muy igualada y el trato marca la diferencia.

No voy a entrar en charcos de «conciencia» porque una ya se ha dado cuenta de que algunas personas usan una o tienen varias de repuesto en función de cómo, cuándo, dónde y con quién. Cada cual sabrá.

Sí, lo sé. Este post está escrito desde un «enfado asertivo» que también es muy terapéutico.

Seguro que a vosotros también os ha pasado algo similar alguna vez.

La buena noticia es que al final somos libres.

La mejor noticia es que al final somos llave. Tenemos la posibilidad de responder como queramos ante lo que sucede.

Hago un llamamiento para que, en la medida de nuestras posibilidades, no premiemos a quienes no tratan a las personas adecuadamente. Premiemos la profesionalidad.

Gracias #lallaveerestúconecentoenlaú, #lallaveemocional, #premiarlaprofesionalidad

Y dice La Pelaya: Si lo crees, así es.

En casa hay un patinete azul (regalo de Reyes) y dos patinetes rosas (heredados de amistades).

«Yo no quiero ese patinete porque es rosa». De acuerdo, pues no lo saques. Eso, el primer día.

Segundo día. «Los dos hermanos queremos sacar patinete pero no queremos el rosa porque es de chicas». De acuerdo, no lo saqueis. Una pena, porque el rosa es el más rápido.

Ah! ¡pues yo lo quiero! (dijo el pequeño). Todo estupendo; cada hermano sacó un patinete.

Al rato de haber salido el mayor también cogía el patinete rosa. Debe de ser que se le habían quitado las verguenzas al ver que por la calle nadie les miraba raro ni se reía. Bueno, más que las verguenzas, había abandonado la creencia. Una creencia LIMITANTE.

Pues cosas así nos pasan a los mayores. Lo que sucede es que estas creencias no sólo nos afectan en temas baladí como el color de una camiseta, un patinete o la compra de un producto básico. Las creencias influyen en cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo vemos a los demás y al mundo en general.

«La gente va a lo suyo».

«No soy capaz de…».

«Las cosas son como son y no se pueden cambiar».

«La gente no cambia»

«El dinero corrompe a la gente».

«Está parado porque quiere».

«Tiene un buen trabajo porque está enchufado».

«Si le ha pasado eso, algo habrá hecho para merecerlo».

Esta es una pequeña representación de creencias que cualquier persona puede tener. Ten muy en cuenta que son creencias, NO VERDADES ABSOLUTAS. Te lo digo porque acostumbramos a tratarlas como verdades absolutas universales que condicionan nuestra forma de vernos, ver a los demás y actuar. Claro, como puedes suponer, los resultados no suelen defraudar; son coherentes con las creencias. Tiene su lógica; si creo que no valgo y le doy a esa creencia condición de ley no me esforzaré ni haré nada para mejorar. Resultado; todo igual o peor. Creencia reforzada. Pescadilla que se muerde la cola.

La clave está en ser conscientes de que hablamos de creencias y no de verdades.

La llave está en identificar si éstas creencias son limitantes o potenciadoras. Es decir, si nos acercan más al problema o a la solución o mejora. Aquí el concepto de UTILIDAD nos puede ayudar mucho.

¿Me es útil pensar eso? Si la respuesta honesta es sí pues adelante con la creencia. Si la respuesta es no, elige si quieres mantener esa creencia y cambiarla por otra más útil que te ayude a mejorar.

Revisa tus creencias; escucha lo que piensas y dices.

Que tengas un buen día.

 

Y dice La Pelaya: ¿Trabajar con «House»?

No creo en las casualidades. Más bien, soy partidaria de las causalidades.  Pero oye, esto es cuestión de percepciones.

En los últimos tiempos y por motivos varios en algunas de mis conversaciones se ha colado un señor llamado House. Sí hombre!!, seguro que lo recuerdas.  Es el protagonista de una serie muy conocida de televisión. En la serie se llama Gregory House; un genio de la medicina tan agudo como satírico. Me gusta la serie; es rápida, intensa, reflexiva, impactante y sobre todo, no me deja indiferente. House, tampoco. Tiene su punto.

El caso es que, serie de televisión a parte, seguramente todos conozcamos a personas «House». No pasan desapercibidas. En muchos casos,de coeficiente intelectual van más que sobradas; otra cosa es el coeficiente emocional.  Y no estoy hablando de personas con algún tipo de diagnóstico determinado. Hablo de personas con formas de actuar basadas fundamentalmente en el yo, mi percepción, mi razón e incluso mi zona de confort.

A los perfiles «House» se les suele justificar, «perdonar» o pasar algunos comportamientos o conductas porque tienden a solucionar los problemas con relativa facilidad. O eso parece. Pero, ¿cómo los solucionan? Ay, amigos, ese es otro cantar.  Desde que el problema se genera hasta que se soluciona hay muuuucho tiempo para que «l@s houses» sean capaces de levantar todos los conflictos habidos y por haber. Me explico:

  • Su propia gestión emocional se parece más a un conjunto vacío que a cualquier otra cosa.
  • La comunicación con sus compañeros o equipo de trabajo se parece mucho a un campo de minas. Según van hablando o callando levantan ampollas y conflictos entre y con compañeros.
  • Aciertan sí, pero a la vez arrasan. La hierba deja de crecer una temporada por donde pasan.
  • Puede que se den cuenta, pero no le dan importancia. También puede que no se den cuenta.

Mucha gente quiere conocer a un «House» e incluso ficharlo en su empresa. Parecen eficientes. Otra cosa es tenerlos cerca. No es fácil trabajar con ellos. A veces, parece que se les olvida que son y somos personas. Se mueven con soltura en lo lógico y racional. Lo emocional les bloquea, altera e incluso les daña. Ahí, no saben por dónde tirar; darse cuenta de ello les hace sentir indefensos y vulnerables.

Entretiene verlos en la tele pero no motiva sufrirlos en la realidad.

Recordemos que «los houses» son personas que sienten (aunque no lo demuestren). No es cuestión de atacarles.

Recuerden «los houses» que su doctor referente al acabar el show se sentía solo, triste y aislado. Merece la pena «humanizar» el trabajo. Es una inversión personal, profesional y social el saber integrar las emociones en todos los contextos en los que nos movemos.

Hemos venido al mundo para avanzar y sin amor jamás se hará. Y cuando digo amor me refiero al cariño, consideración, agradecimiento, apoyo y reconocimiento a las personas junto a las que trabajamos.

Integrar la gestión emocional en la praxis personal y profesional nos acerca no sólo a la eficiencia sino tambíen a la excelencia.

¿Un líder «house»?

¿Un compañero «house»?

¿Qué opinas?

La Pelaya sabe lo que es compartir espacios con «houses» y, aunque puede y quiere empatizar con ellos, desea que los «houses» hagan un poquito más calor de hogar y dejen los hielos para la fracturas.

Buena semana.

Siempre #lallaveerestúconacentoenlaú

Y dice La Pelaya «Es increible»

Estoy, que no sé cómo estoy. Me tiemblan las manos y mi voz está alterada por la mezcla de emociones que siento.

Os cuento. Ya sabeis que llevo un tiempo con este blog y que bien sea a través de La Pelaya (una versión un poco más desinhibida de Ana) o de la propia Ana he compartido reflexiones personales y conocimientos vinculados a las hoy llamadas «soft skills» o habilidades blandas.

Y, he de reconoceros que, aunque no tenía grandes pretensiones, sí me encanta que la gente lea lo que cuento, comparta y, por supuesto, le pueda ayudar. El caso es que llevaba tiempo sin ver las estadísticas ni los mensajes de entrada. Entre las formaciones, las cosas de cosa, la familia numerosa y los momentos de «vagueo» no había caído en la cuenta de hacerlo.

Además, todo hay que decirlo, cada vez que entraba en las «entrañas» de la web me ponía ( y me pongo) mala porque hay miles de mensajes de esos que te quieren vender viagra o quién sabe qué.  Hasta hoy no he llegado a encontrar la manera de eliminarlos todos de golpe sin tener que ir uno por uno. Aunque cada vez me llevo mejor con la tecnología, todavía no nos hemos hecho amigas íntimas; lo mío son más las personas.

Bueno, al grano.  El caso es que esta mañana he entrado en las «entrañas» de mi web en busca de un mensaje en concreto y…..

De repente, me veo leyendo mensajes y mensajes comentando mis entradas al blog y agradeciéndo mis reflexiones.

Oh, Dios Miooooooo!!!!! Son muchos.

Oh, Dios Mioooo!!! Y la mayor parte en inglés.  Y una, aún necesita del traductor . Miedo me da pensar qué he puesto en algunas respuestas.  Os pido disculpas por adelantado. Prometo contestar a todos poco a poco.

Estoy emocionada!!! Gracias de todo corazón.

Mis hijos están sorprendidos al verme como una niña la mañana de Navidad. Ha sido una lotería descubrir y leer los mensajes tan bonitos que me mandaís. Seguiré trabajando en ello.

Eso sí, me voy a quitar del medio a todos estos mensajes de Spam y voy a estar más atenta a vuestros comentarios.  No sé cómo ha sido, no sé nada; no puedo dejar de reír y dar las gracias con un poco de verguenza porque, al fin y al cabo, sólo soy una humilde formadora o facilitadora de ideas, reflexiones y contenidos.

Gracias,

Thanks!!!

Seguimos compartiendo porque

#lallaveerestúconacentoenlaú

Y dice la Pelaya que los domingos también se reflexiona

Sí, ya sé que es domingo pero oye, una también tiene derecho a reflexionar cuando tenga la necesidad. ¿A que tú también reflexionas mucho los domingos?.

Pues eso, que me he levando con el cuerpo alterado y un revoltijo de ideas en la cabeza. No busque  orden en este post, no va a servir de nada. Sólo quiero compartir reflexiones; así me desahogo y de paso te altero un poco más a ti.

Ideas que tengo yo dentro:

📌 NO espabilamos. Mira que somos listos. Mira que que tenemos estudios. Mira que somos más altos y guapos que nunca. Mira cuánta información tenemos. Mira lo ciegos que estamos. Me explayo (que lo necesito).

🗝️En la vida: Todos sabemos que estamos de paso, que la vida son dos días, que cuando el show finalice sólo quedará lo que sentimos e hicimos sentir. Pues oye, nos empeñamos en agobiarnos por tonterías, en enfadarnos por tonterías y en quejarnos por tonterías. Qué rapido se nos olvidan los aprendizajes más importantes  de la vida y qué pronto volvemos a las rutinas automatizadas de quienes sólo parecen querer tener y no ser. ¿Qué tiene que pasarnos para que de una vez por todas nos enteremos de lo que de verdad queremos?. Ya sabes, esas cosas raras del propósito vital, la alegría de vivir el aquí y el ahora, la gratitud y la ayuda al otro.

🗝️En el trabajo: Porque son lunes nos sentimos con derecho a estar bajos de energía, a rendir menos, a no sonreír, a estar más pesimistas o incluso a no permitirnos darnos un capricho. Anda ya!! ¿Dónde hemos aprendido eso?, ¿qué virus circula por nuestros circuitos neuronales?. Mucha gente robotiza su trabajo con la esperanza de que el tiempo pase lo más rápidamente posible y llegue el tan ansiado y valorado viernes. Porque, todo el mundo sabe, que el viernes la vida es mucho mejor.

🗝️Con el Covid: El que cree, el que no cree, el que cree tanto en el riesgo del Covid como en que si no cumple las normas tampoco va a pasar nada. El que no cree y sólo por ello se siente con derecho a no cumplir y a calificar de títeres al resto.  Y digo yo: tanto si creemos como si no creemos entiendo que todos queremos recuperar ciertas rutinas, posibilidades, alternativas o derechos que creemos perdidos. Para ello, todo esto ha de pasar. Y, para que pase lo más rápidamente posible, todos hemos de colaborar. Ni más ni menos. De lo contrario ya sabemos lo que va a pasar.

Podría pasarme todo el domingo dándote guerra pero creo que si le damos vuelta a estos tres temas, nuestra vida será más sencilla y gratificante; si no ahora, un poquito más adelante.

Mientras tanto, salud y consciencia de que #lallaveerestúconacentoenlaú🗝️

El fondo de armario de la Inteligencia Emocional

Da igual a lo que te dediques o quieras conseguir. Para evolucionar, siempre hay que hacerlo desde una base; tú.

Como si de un edificio se tratase, la construcción de nuestra vida es mejor hacerla desde los cimientos, desde la persona. Hacerlo así garantiza más probabilidad de éxito, más capacidad de resistencia a la frustración y resiliencia y sobre todo, más habilidades para la superación de obstáculos y consecución de objetivos.

Las emociones son parte de nosotros. Es más fácil despergar un chicle del pelo que despegarnos de nuestras emociones. Por algo será.

Hemos de convertir a las emociones en aliadas para conseguir reto y superar obstáculos. Para ello es importante conocer su idioma.

Identificar la emoción desde la que hablamos  y desde la que  nos habla nuestro compañero de trabajo, nuestro cliente o nuestra jefa nos ayuda a empatizar y hacernos entender mucho mejor. No hacerlo, nos acerca peligrasamente al conflicto destructivo.

Sabemos que las emociones se contagian asi que, especialmente en momentos importantes o complejos, tengamos muy claro desde qué emoción queremos comunicarnos porque será la que contagiemos.

Si nos comunicamos desde cualquier emoción de la cuadrilla de la alegría sabremos que podremos contagiar confianza, seguridad, tranquilidad, alivio, humor…

Si nos comunicamos desde la tristeza contagiaremos tristeza o incluso enfado.

Si nos comunicamos desde la ira contagiaremos ira al cuadrado.

Si nos comunicamos desde el miedo transmitiremos poca credibiliadad y contagiaremos miedo.

Y así sucesivamente.

Podemos contagiar lo que nos de la gana (faltaría más) pero luego, seamos conscientes de las repercusiones y no culpabilicemos exclusivamente  a los demás de las respuestas que obtenemos.

Las emociones no son buenas ni malas, son necesarias. Cómo reaccionamos a lo que sentimos y cómo los transmitimos es la clave para superarnos. Servidora tiene a la ira bien cerquita y poco a poco está sacando lo mejor de ella.

Siempre, #lallaveerestúconacentoenlaú

Y dice La Pelaya: Hoy soy Reina Maga

No, ya lo siento pero no tengo nada material que darte. Bueno, qué leches! no lo siento. Lo material caduca y ocupa sitio.

Hoy, quiero ser tu reina maga de la memoria y por eso voy a reunir unos cuentos vídeos (muy cortitos) que a todos nos conviene atender y recordar en este 2021. Y es que nosotros podemos ser nuestros propios Reyes Magos y hacer la magia que necesitamos. ¿Cómo? Mira lo vídeos y, como poco, alguna pista tendrás.

Vas a acabar un poco hasta las narices de verme y oirme 🤪pero no dejes que los árboles te impidan ver el bosque y quédate mejor con el recadito de cada vídeo. Salud!

No quiero ser agorera pero tampoco quiero ser una happy flower. Por eso te digo que el 2021 es un año RETO. Ya sabes, 365 días tan complejos como cargados de posibilidades. No será fácil pero tampoco imposible.

Cómo te vaya en este año tiene mucho que ver con dos aspectos importantes de tu vida:

  1. Cómo te comportas ante lo que sucede; eso depende de tí y eso condiciona muy mucho los resultados que obtienes. Ahí es nada.
  2. Con quien te relacionas. Elige muy mucho a la personas con las que compartes tus sueños, miedos, preocupaciones y anhelos. No sabes cúanto y cómo puede influir en tu vida elegir a la persona equivocada o a la acertada. Y no sólo me refiero al entorno personal o profesional más inmediato; también me refiero a la información que consumes en las redes, a quién sigues, etc.

A pesar de todo y de muchos, la vida es un regalo. Crecer como persona y evolucionar como profesional es lo mejor que nos puede pasar. Pero eso no sucederá así por así. No te engañes. El esfuerzo, la constancia y la motivación son las semillas que tenemos que plantar y regar con regularidad.

Servidora, La Pelaya se ha propuesto avanzar en:

  1. Redes sociales
  2. Inglés
  3. Mäs deporte
  4. Menos dulces
  5. Más agradecimiento
  6. Menos «ahogos» y más respiración
  7. Ver posibilidades de cómo colocar  juguetes en casa. Y, quien dice juguetes, dice niños
  8. ABRAZAR A MIS PADRES, MI HERMANA, MIS CUÑADO, MIS SOBRINOS PEQUEÑOS, A MIS AMIGOS Y A TÍ. 😔

Pues nada, vamos!!! que tenemos el mundo patasarriba y hay mucho por hacer.

Que te traígan muchas cosas los otros reyes. La Pelaya ya te ha entregado los suyos. El resto, te toca a tí. Anda, haz magia👏.

Porque siempre

#lallaveerestúconacentoenlaú🗝️

 

Y dice La Pelaya

Feliz año nuevo pelayos y pelayas!!!!!

Pues ya está. Ya estamos en 2020. Ya hemos dado la vuelta al sol y vuelta a empezar. Mucha gente quería que el año acabase cuanto antes. Ya lo ha hecho.

Ayer volvió a amanecer y seguramente pasamos el día con la resaca del adiós.

Hoy ha vuelto a amanecer y vemos el día con cara de sábado.

Y, mi pregunta es:

¿Qué pensarás tras el amanecer del lunes?, ¿Y del martes?, ¿Y del miércoles?…

Entiendo perfectamente a quienes tenían muchas ganas de darle una patada en el culo al 2020. Es fácil de comprender. Tan fácil como darse cuanta que de hoy, 2 de enero del 2021, poco ha cambiado por el mero hecho de cambiar de fecha. Y es que, por más que nos pese, gran parte de lo que nos sucede no es cuestión de calendario.

Nuestra vida está construida en base a hechos sobre los que no tenemos capacidad de control pero cimentada en nosotros mismos; nuestros valores, nuestra actitud, nuestra gestión emocional, nuestra resiliencia y capacidad de adaptación.  Y, no hay más vuelta de hoja ni de año que lo cambie.

Ya sabes que no me caracterizo por ser formalmente correcta ni tan siquiera sutil. No suelo usar ese tipo de cortesías para temas de superviviencia y desarrollo personal.  Me parece lo sufientemente importante y urgente espabilar y tomar conciencia de que el 2021 volverá a ser denostado si nosotros no tomamos las riendas de nuestra vida personal, profesional y social.

Por el mero hecho de que sea 2021 no significa que todo esté mejor, ni nosotros seamos mejores, ni los números hayan mejorado, ni nada de nada. Hoy pude ser exactamente igual que ayer y antesdeayer salvo que DE VERDAD nos enteremos de que somos nosotros la llave del cambio y debemos ponernos en acción para que eso ocurra.

Si quieres mejorar personalmente ponte las pilas, conécete y supérate.

Si quieres un ascenso, cambio o mejora profesiona,l asume el reto de que eso suceda y haz lo que sea necesario para hacer de tu objetivo una realidad.

Si quiere que la sociedad cambie, cambia tú.

Y todo ello pasa inevitablemente y sin posibilidad de atajos por APRENDER, CAMBIAR, ERRAR Y SUPERAR. 

¿Que te da pereza?

¿Que tienes miedo?

¿Que no te merece la pena?

¿Que da igual lo que hagas porque las cosas son como son?

Tú verás. Dale una vuelta al tema y si sigues pensando lo mismo échate a un lado y deja que el resto lo haga. Pero no seas problema para ello.

Que tienes tantas dudas como ganas, pues SALTA y date la oportunidad de ser más feliz.  De hecho no hay mejor fórmula para la evolución social; si todo el mundo es un poco más féliz no va a tener ganas de hacer daño a los demás.

Date la oportunidad de crecer, de ser tu mejor versión, de vivir y no sólo existir, de equivocarte y reír, de ser tu propia llave y de ser llave para los demás.

Honremos a la vida, a los que no pudieron o no pueden, a los que nos necesitan y a los que necesitamos. Honrémonos y demos sentido a lo que somos y hacemos.

Y aquí La Pelaya está inmersa en numerosos proyectos. Y no, no soy una super ejecutiva que maneja cuentas de ceros incalculables pero al final y al cabo son MIS proyectos. Esos que pueden cambiar mi vida y quien sabe si la vida de los demás. De momento te contaré algún proyecto para hoy:

  • Sonreír más.
  • Quejarme menos.
  • Poner lavadora.
  • Escribir este post.
  • Planificar ( a groso modo) el final de una formación del lunes.
  • «Limpiar» el ordenador.
  • «Rezar» por los peluqueros que van a osar cortar el pelo a mis hijos.
  • Decirle a mis padres que les quiero.
  • Vaguear

UpsssNo sé si me dará tiempo a todo. Tengo a mi tribu en casa conmigo y, por la cuenta que me trae, requiere atención. Igual rezo mientras pongo la lavadora, no me quejo mientras limpio el ordenador y sonrío mientras escribo este post. Y, el sentido del humor (ya sabes, el de la cuadrilla de la alegría) que no falte.

¿Qué harás tú en 2021?

¿Qué harás tú hoy?

Hagas lo que hagas recuerda que #lallaveerestúconacentoenlaú

Se os quiere y todo.

 

 

Y dice La Pelaya; quiero ser como el hermano de Sofía

El padre de Sofía vino a España cuando su hija tuvo un niño con discapacidad. Lo dejó todo para ayudarla. Trajo a su hijo pequeño. Los inicios fueron muy duros, me dijo. Estaban todos juntos en una habitación. Su hermano era muy pequeño. Tenían un vieja televisión en la que sólo se veía la ETB1. Sólo hablaban en euskera.

Y pasó el tiempo. Su hermano ahora tiene 11 años y ha recibido varios premios; habla y escribe tan bien en eukera que el colegio al que va expone con orgullo los trofeos con estrellas que su alumno de piel tostadita ha recibido.

Todo ello me lo cuenta con orgullo y esperanza. Ha comprobado como todo puede suceder.

Su hermano es un ejemplo de cómo convertir un obstáculo en una fortaleza, le dije. Sonrió orgullosa. Seguramente pensaba en sus propios hijos y por qué no, en ella. Estábamos entrenando habilidades para la a tención al cliente. Tiene ganas de salir adelante y demostrar lo que quiere y sabe hacer.

Superarnos en la vida sólo depende de nosotros. No podemos elegir  mucho de lo que nos sucede. Tampoco podemos evitar sentirnos mejor o peor por ello. Lo que sí está en nuestra capacidad de control  es escuchar el mensaje de las emociones y transformar su energía en superación. Quizás no te hayas dado cuenta pero es lo que haces casi todos los días; continuar.

Ahora lo que toca es avanzar con firmeza, ilusión, motivación y sobre todo, cuidando mucho la gestión de nuestras emociones. De ello dependen los resultados.

En breve nos despediremos del 2020. Año duro, estoy de acuerdo. Pero, si alguien osa finalizar el año sin hacer balance del aprendizaje recibido que no se queje de lo que le puede volver a suceder. Este año está siendo tan duro como didáctico. Y, aunque servidora, no es partidaria de la «letra con sangre entra» creo firmemente que este año no sólo nos ha enseñado lo que es Covid. Hay mucho más detrás del virus y del confinamiento.

Mientras te estoy escribiendo tengo a un hijo chinchando a otro. Si no tienen tablet o Play tienden a comportarse como cachorritos que hacen temblar al sofá. Mientras tanto su hermana pequeña revolotea por el salón cual huracán Paquito; ni me atrevo a hacer foto. En fin, veremos cómo se desarrolla la mañana.

Desde el foco del huracán, despido la transmisión deseándome y deseándote la paz exterior y sobre todo, la paz interior. Creo que, especialmente,  esta mañana la voy a necesitar.

Y, desde el caos de mis salón sigo diciendo y pensando que

#lallaveerestúconacentoenlaú

 

#lallaveemocional

#formación

#inteligenciaemocional

#superación

#2020aprendodetí

 

 

 

Y dice La Pelaya que quería ser presentadora de televisión

Íbamos paseando. Compartir una torta de pan de aceite es uno de nuestros placeres favoritos.

-De pequeña ¿Qué querías ser?- me preguntó Jon.

-Pues, muchas cosas- le dije. -Por ejemplo, presentadora de televisión-.

-Pues no lo has conseguido- me contestó con tono de reproche.

-Lo sé, pero también quería «ser» algo en lo que pudiese ayudar y enseñar y mira, eso lo he conseguido-, dije. Asintió con la cabeza.

-Y tú Jon, ¿qué quieres ser de mayor?- Le pregunté.

-Yo ganadero- (como el tío) contestó con energía.

Lo tengo claro y no voy a cambiar de opinión-. Sonreí.

Prefiero los pueblos a las ciudades y me gustan los animales-.

Pasar los festivos y veranos en una granja es lo que tiene, que engancha. Cada vez que habla por teléfono con los abuelos les pregunta » ¿Ha parido alguna vaca?».

Hace tres años alguien le dijo al final del verano que en septiembre debía volver al cole a lo que respondió que eso no podía ser porque tenía mucho trabajo por hacer; debía abonar los prados.

-Ya sabes que es una profesional muy sacrificada. Se trabaja todo los días del años así que no podrías irte de vacaciones-. Le dije.

-Ya lo tengo todo pensado-. Contestó.

-Voy a montar la granja con mi primos. Ya me han dicho que quieren hacerlo-.

Y ¿Qué le voy a decir yo? Que haga aquello que desee hacer pero que lo haga con ganas y cariño.  Lo importante es que sea feliz en su día a día.

Porque, por propia experiencia, no hay nada igual.

Y tú ¿qué quieres ser de mayor? La Pelaya te dice lo mismo que le dice a quien más quiere del mundo; hagas lo que hagas sé feliz.

Y no, no me valen pensamientos  ni excusas como:

» A estas alturas de la vida poco se puede elegir».

» La vida es lo que es y poco puedo hacer».

» No me gusta mi trabajo pero me tengo que aguantar»

» Lo intentaré»

A cualquier altura de la vida se pueden hacer cosas para mejorarla. En cualquier momento podemos ser mejores tanto a nivel personal como profesional. En cualquier trabajo se pueden encontrar grietas positivas a las que agarrarse y dejar entrar la luz.  La clave está en elegir conscientemente MEJORAR.

En la vida, hay dos llaves maestras que nos abren las puertas de la mejora: La Comunicación y la Inteligencia Emocional. 

Y, por ello te lanzo  esta propuesta  formativa para el desarrollo de tu comunicación emocional que podrás  encontrar en mi página web www.lallaveemocional.com

 

¿Quieres comunicarte  mejor tanto en tu entorno personal como profesional?

¿Harás entrevistas de trabajo próximamente?

En tu trabajo, ¿has de hacer presentaciones?

¿Te dedicas a dar conferencias o hacer exposiciones?

¿Eres formador, consultor o coach?

¿Quieres vender tu producto o servicio?

¿Eres emprendedor?

¿Quieres ser ganadero?

En estos casos y muchos más necesitas entrenar tu comunicación emocional.

 

Echa un vistazo:

 

No le des más vueltas y salta. Hazte el regalo de prosperar. Regala prosperidad.

Fórmate con La Pelaya.

Porque siempre,

#lallaveeretúconacentoenlaú