Cuidado, cuidadín

Cuánta carga emocional, madre mía. Estos días son un máster acelerado en múltiples disciplinas.  Intento digerir todos mis estados emocionales pero a veces se suceden tan rápido que no me es posible.

Estos días me levanto con preciosos regalos. El hecho de estar con mis hijos todo el día me está dando vida y levantarme con mensajes dándome las gracias por escribir….me emociona. Personas que están velando por nuestra salud y por la de las personas enfermas en los hospitales, exhaustas de dar y dar me dan las gracias a mi por escribir al calor y gritos de mi hogar…Gracias a vosotras. Lo seguiré haciendo cada día con más cariño.

Hoy amanece un día soleado y aunque no podamos salir esta luz se agradece. Mis tres desafíos han madrugado y todo ha vuelto a empezar. Para no caer en la rutina cada día hacemos algo diferente (aunque sean tonterías). Más o menos tengo controladas las franjas horarias de los enfados y las conductas aunque hoy….hoy parece que todo empieza antes. La verdad es que me están sorprendiendo porque quien me conoce sabe que mis hijos son muy movidos y lo están llevando bastante bien; el hecho de tener una terraza también ayuda pero creedme que no hay campo suficientemente grande para ellos.

Creo que el vencindario se tiene que saber nuestros nombres, horarios y momentos de enfado porque no escatimamos en información y gritos. Ayer dejé en el ascensor una notita por si alguien necesita algún mandado (me encanta la palabra) y se lo podemos hacer (bueno, se lo puede hacer Jaime que es quien sale). Creo que pronto tendré que escribir otras pidiendo disculpas a los vecinos por los ruidos…

Tengo alguna idea que os pueden ayudar a sobrellevar algunas situaciones complicadas y, aunque no son de mi propia creación, quiero hacerme eco de ellas. Ahí van dos de ellas (buenas, bonitas y baratas oiga):

  • Ya sé que no te has olvidado de respirar pero seguramente no seas consciente de que estás respirando y cómo lo estás haciendo. La respiración es energía y vida por lo que coge un ratito y «escucha a tu respiración». Comprobarás que según el estado en que estés es más profunda o superficial, es más rápida o más lenta, es más agitada o relajada. Quienes están enfermos saben bien la importancia de respirar bien; nosotros que podemos, hagámoslo. El caso es que no nos viene nada mal dedicar unos minutos a respirar profundamente y oxigenar bien el cuerpo. Te aseguro que hacerlo te llenará de energía positiva y te ayudará a salir de estados de enfado, frustración, etc. ¿Cómo estás respirando ahora?…Anda, date vida.
  • ¿Cómo te comunicas? «Como puedo» dirás…Estos días es posible que nos comuniquemos más que de costumbre (y con más gente) ya que pasamos más tiempo con la familia y ante una jornada de confinamiento las personas tendemos a usar más el teléfono, el whattsapp, etc. Pues aquí es donde quiero llegar. Acuérdate de que los mensajes a través del móvil o diversas redes sociales sólo utilizan las palabras como elemento de comunicación (bueno, y algún emoticono que se utiliza al libre albedrio). ¿Qué pasa con eso? Pues que el peso de la interpretación se las lleva las palabras y como no hayamos sido cuidadosos con lo que decimos se puede interpretar de forma totalmente diferente. Las palabras hablan del qué decimos; la voz , los gestos y las  posturas de cómo lo decimos.  La voz, los gestos y las posturas son las que marcan la diferencia en la comunicación. Tenlos en cuenta. Si no hay gestos, ni voz ni posturas falta la parte del qué sensación queremos transmitir y la otra parte puede pensar que le estamos echando la bronca cuando sólo queremos desahogarnos, que le estamos señalando con algo cuando sólo queremos hacer una broma, etc. Cuántos conflictos y malos entendidos se han generado a través del Whattsapp o muchas redes sociales por utilizarlo en asuntos para los que no son.Cuando quieras decir algo importante hazlo en persona o sino a través del teléfono pero como utilices otros medios la posibilidad de «liarla» o que te la líen es alta. Debemos utilizar palabras positivas con intenciones constructivas (y, en la intimidad ya nos desahogamos ) porque sino, la cuarentena puede acabar como el rosario de la aurora.

Este es un momento-punto de inflexión social en el que todos recordamos y/o recordaremos qué o quien hizo o dijo algo porque es una situación que nos está retando y tocando en lo más íntimo a cada uno de nosotros. Estamos más sensibles, más receptivos e incluso más hostiles que nunca.

Quedan mucho días por delante pero cada vez menos para que, si nos portamos bien, salgamos de esta situación antes y de la mejor forma posible. Eso es resiliencia; de esta tenemos que salir mejor de lo que entramos. Cada uno de nosotros ha de  tomar consciencia y mejorar un poquito porque muchas gotas de agua hacen el océano.

La «pasta» la recuperaremos pero es prioritario recuperar la salud y dignidad social. El dinero se hace en alguna máquina de algún banco y es promovido por algunos intereses. Nuestra dignidad como humanidad no tiene precio y sí mucho valor; no se crea ni se destruye; ha de transformarse más superación y solidaridad. La riqueza vendrá de ello.

Oye, si se te ocurre algún tema a tratar, estaré encantada de tocarlo en estos post.

Buen día a todos; al fin y al cabo todo sigue su curso. Y, quédate en casa que cómo te vea por ahí te subo a mi casa y verás lo que es bueno jejejej.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *