Se llama frustración y es una chivata

¿Recuerdas como empezó todo esto?. En mi caso tengo grabada en mi mente una escena en una formación en la que antes de que pensásemos en el Coronavirus como una realidad, hablábamos de ella como una leyenda china y bromeábamos con la idea que que alguien lo pudiera tener si estornudaba o se sentía mal.

Todo ha ido muy rápido y tal y como se suele producir en cualquier proceso de cambio todo empezó con un rumor que se convirtió en realidad. El estado de shock continua a la confirmación del rumor y aún muchas personas se encuentran en este estado. Cada persona vive el cambio con tiempos e intensidades diferentes. Después del shock puede venir la fase  negación de lo que sucede («Esto no puede ser cierto», «No puede estar pasándome esto», etc.). Una vez superada esta fase podemos llegar a otro momento protagonizado por una emoción que acompaña al ser humano en muchos momentos de su vida pero que no acabamos de «amigarnos» con ella.

Como si de una película se tratase, la escena del rumor está protagonizada por la emoción de la preocupación y con actores secundarios como el miedo. Por su lado, la escena del shock conlleva sorpresa y un miedo más duradero e intenso. En la escena de la negación aparece como emoción protagonista la ira (el enfado) ante la situación.

Pues, la siguiente escena está protagonizada por la emoción de la frustración. ¿Qué es la frustración? pues, una emoción que sentimos cuando percibimos que no somos capaces de solucionar o gestionar una determinada situación. Esta incapacidad  puede darse por la percepción de falta de recursos disponibles como pueden ser el tiempo, el conocimiento, ayuda del entorno, recursos materiales, etc.

La cuestión es que la frustración nos genera muchas otras emociones, sobre todo tristeza (aunque muchas personas la camuflen con reacciones de ira) e impotencia.

Este momento histórico que estamos viviendo y, este día en particular, puede estar lleno de frustración social e individual. Sentir que «no llegamos a….por más que queremos y nos esforzamos» nos genera aún más frustración y entramos en lo que comúnmente llamamos «la pescadilla que se muerde la cola».

La frustración puede llegar a provocarnos estados de estrés y ansiedad.

Ideas para gestionar la frustración:

  1. Lo primero es saber identificar si lo que sentimos es verdaderamente frustración. Te recomiendo echar un vistazo a mis post anteriores en los que hablo de las cuadrillas de las emociones básicas y sus características.  La base más profunda de la frustración suele ser la tristeza así que te animo a que te «descapes» como si fueses una cebolla. Mira, ahora que tienes tiempo dibújate  como una cebolla y vete dibujando las diferentes capas emocionales que sientes que tienes. Por ejemplo, yo hoy me siento una cebolla que en su etapa más superficial se muestra activa y con ganas de hacer cosas por lo que estoy en estados emocionales que conllevan ganas, ilusión y dinamismo salpicada de momentos de irritabilidad  y enfado (creo que causados por el encierro, la impotencia, la necesidad de cuidar, entretener y proteger a mi prole,por las conductas de los insolidarios y la sensación de incertidumbre). En otra capa más profunda siento mucha tristeza; siento que he me estoy despidiendo de una etapa anterior de mi vida, siento dolor y pena por quienes se están yendo, siento decepción por el comportamiento y comentarios de otras personas, siento frustración porque me gustaría estar a pie de calle y ayudar más, siento un estado de pérdida que siempre acompaña a la tristeza. Pegadita a la capa de la tristeza tengo otra muy, muy fina pero muy resistente protagonizada pro el miedo; no es un miedo muy potente pero si es preocupación por lo que vaya a pasar a la sociedad, a la gente en general y a mi entorno en particular. No me afecta mucho porque cada vez me llevo mejor con la incertidumbre pero el hecho de ser madre suma. Y al final, en lo más profundo de mi siento gratitud, mucha gratitud. De verdad que sólo puedo dar las gracias a todas las personas que lo están dando todo (cada uno en lo que puede), gracias a que ( dentro de la inseguridad) me siento segura. Gracias a todas las personas que me muestran su cariño, gracias  a las personas que salen a aplaudir como si de un himno se tratase lanzando al viento un gracias de corazón y un rayo de esperanza.
  2. Ten en cuenta que, a veces, el cerebro se equivoca en su valoración emocional (como con las drogas, que son malas pero nos las pide porque las valora como » buenas»).  Con esto te quiero decir que es posible que sientas frustración pero también cabe la posibilidad de que tu «coco» se haya equivocado en la valoración de intensidad. A lo mejor es verdad que no puedes hacer mucho en esta situación pero no quiere decir que no puedas hacer NADA. Siempre hay margen de maniobra y en esta situación todos podemos contribuir el algo; quedándonos en casa, ayudando a otras personas (escuchando, haciendo algo, etc.) aportando recursos o simplemente compartiendo mensajes positivos que alivien el dolor social.
  3. Todos tenemos que ser conscientes de que hay momentos en la vida en que sentirnos frustrados es normal, natural e incluso saludable porque nos recuerda que, a pesar de lo que nos diga el ego, somos seres con debilidades y limitaciones. No siempre la ayuda está en hacer; a veces saber gestionar la frustración implica reconocer que no sabemos o no podemos o no se sabe o no se puede en ese momento. Ni más ni menos. Ahí es donde debemos apartarnos y dejar hacer  a los que saben y quieren hacer y quedarnos en segunda fila animando y agradeciendo.  Si la frustración nos está chivando que demos de mejorar en algo pues hagámoslo, carajo (aunque sea un poquito).

En los procesos de cambio después de la frustración suelen venir estados (más o menos largos e intensos) de depresión, de aceptación racional y de aceptación emocional. Sabremos que hemos superado el cambio positivamente cuando, día a día trabajemos con nuestras emociones y al final de todo hayamos interiorizado y aprendido enseñanzas y moralejas que nos hagan aún mejores de lo que éramos antes de empezar esta locura llamada Coronavius.

  • ¿En qué fase estás?
  • ¿Qué te está chivando esta fase?

No se me olvida el tema de los ingenieros…sólo es que ayer me hicieron esta petición de post y me parece muy oportuna.

Por cierto, por aquí hay momentos de crisis absoluta; de esas en la que desearías tener el Corononavirus para aislarte completamente. Bromas a parte los días no pasan en balde y hemos de cuidarnos mucho para no tener un pájara de esas que nos dejen bloqueados. Momentos tensión es normal y saludable tener; por algún lado hemos de soltar.

Un abrazo para todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *