A las 19:20

Una decisión, dos decisiones, tres decisiones…Todos los días tomamos muchas. Las hay más trascendentales y menos trascendentales pero todas ellas marcan el rumbo del día, de la semana, del mes o de la vida.

No todos los días ni exactamente a la misma hora pero  el tren sigue pasando como señal de buen augurio. Los pequeños le esperan con ilusión y entusiasmo. Y si responde a sus saludos con pitidos de los suyos acaba siendo la experiencia más impactante de buena parte de la tarde. Absortos en quién sabe qué, le ven alejarse sin dejar de bajar sus bracitos saludantes. Y los adultos, acabamos contagiándonos de la ilusión, nostalgia y esperanza de los más pequeños.


Siempre se ha dicho que las oportunidades vienen en trenes y que somos nosotros quienes elegimos subir o no subir. Incluso dicen que si alguno no coges, no vuelve a pasar. Yo, prefiero pensar que lo volverá a hacer sólo que hará otra ruta diferente.

Desde el alba al ocaso todo está por decidir . Y lo hacemos. A veces por acción y otras veces por omisón. Porque cuando no decidimos estamos decidiendo ser víctima de las circunstancias. Si fuese la Pelaya la que te habla te diría que espabiles; que tu vida es tuya y tú eres quien ha de vivirla. No darnos cuenta de ello, tomar demasiadas decisiones por omisión (es decir, no tomarlas y dejar que las tome la vida u otros por nosotros) no es la mejor alternativa. Tu cerebro se puede volver loco dando palos de ciego.

La mayor parte de nuestras decisiones deberían ser conscientes. ¿Para qué? Para que estemos orientados a la solución. Para que nuestros cerebro tenga una ruta que seguir. Porque, cuando elegimos lo que estamos haciendo es aislar alternativas y quedándonos con una.  Hemos de comprometernos con la decisión tomada y obrar en consecuencia. El miedo  a perder es lo que hace que muchas personas no decidan. Ya sabemos que el miedo en proporciones altas puede paralizarnos y convencernos de que «Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer» . Quien inventó esa frase debía de ser muy habilidoso tomando decisiones…

Toma tus propias decisiones. Hazlo conscientemtemente, desde emociones reguladas y comprometiéndote  con lo que haya que hacer. Así, nunca fallarás. En el peor de los casos, aprenderás.

Yo sigo deciendo compartir contigo este blog. Me gusta hacerlo. Y decidí, con muchas dudas, presentarte a La Pelaya. Espero no haber metido mucho la pata.

Porque #lallaveerestú# .

Por cierto, La Pelaya no tardará en venir. Anda liada con un proyecto del que algún día de estos os hablará.

Buen lunes. Feliz día.

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