Y dice la Pelaya

«¿Que no te gustan los domingos? No entiendo por qué.  Pues a mí sí. Que no estoy para tantos remilgos. Los domingos también tienen su encanto. Dale una vuelta al tema y lo comprobarás. Te lo permiten todo; vaguear, trabajar, comer, beber y descansar. Son el presagio de una nueva semana cargada de vida y proyectos y el final de una cadeneta de días intensos y variopintos. El descanso de l@s guerrer@s.

Pero bueno. Que hoy yo quiero hablarte de otro tema. LLevo varios días pensando el las apariencias. Cómo engañan las jodidas!! Y es que son muchas las personas merecedoras del Óscar a la mejor película (quizás, yo también). Cuando nos pasa algo más desagradable que agradable o escuchamos lo que no sabemos  interpretar empezamos a rodar. Tres, dos, uno y acción!!!   Película mental al canto. Y, qué más quiere el cerebro que carnaza para que nos pongamos a la defensiva o incluso que nos preparemos para atacar.

Que no entiendo lo que fulanito me ha dicho o querido decir. Empezamos a rodar «No me chilles que no te veo». El ciego habla pero si el sordo no puede leerte lo labios…

Que he visto a lo lejos a un grupo de personas que parece que están más cerca de lo recomendado para esto del Covid. Empezamos a rodar «los Vengadores». Alguien tiene que juzgar aunque ni  sepa ni respete las leyes…

Que he cometido un error. Ya me doy el papel principal en la película de «El patito feo» pero sin final feliz.

Que he cometido un error y lo ha visto mucha gente. Pon la película que tú quieras…

Que parece que la gente no se preocupa por mí porque no dicen o hacen lo que yo quiero que lo hagan pero tampoco lo digo.

Que alguien me mira «raro»…

Ya lo sé. Si tiramos de refranero nos viene muy a cuento «Piensa mal y acertarás». Pues no joder, no. Piensa bien, que pensar mal lo hace cualquiera.  Y cuando digo pensar bien me refiero a darle su tiempo al pensamiento y a la reflexión.  A veces puede salir cara y otras veces saldrá cruz. Pero, en cualquier caso, pensar «bien» es un acierto.

El caso es que por h o por y, no paramos de hacernos películas mentales. ¿Cuál es el problema? Pues que de tanto repetírnoslas acabamos creyéndolas y comportándonos de esa manera.  Y, claro»Como me equivoqué y todos los vieron creí que ya no valía para eso. Y, asumí el rol de no valer. Y, efectivamente, demostré que no valía». Convertimos lo que era ficción en realidad. Y, encima nos creemos los más listos del mundo por habernos dado cuenta de todo!!!!

Un niño que cree que sólo tendrá amigos si hace el tonto en clase, un jefe que se muestra distante y frio porque cree que así tendrá más autoridad, una persona que vive entregada a otra porque cree que ser servicial hará que la quieran más…Películas mentales.

Mira, de eso ya me estoy quintando yo. Que he descubierto que es un lío andar con tanto rodaje. No me pagan la suficiente. Prefiero ser yo e invertir en mejorar mi versión pero sin andar con tanto cambio de vestuario. Que luego parezco lo que no soy y me tratan como no quiero.

Ya lo decía mi abuela; cada uno, primero, que barra su parcelita.

Por cierto, dale mimos a la tarde de domingo y ya verás como se vuelve cariñoso.

Y, ya sabes; la eres .  Abre y cierra las puertas siendo consciente de lo que haces. No vaya a ser que luego te tengas que quejar y eso, eso es mu cansao y cansino.

 

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