Punto a punto.

Quedan para hacer punto. Hace unos meses decidieron aprender o seguir aprendiendo. Yo no me apunté; la verdad es que he de reconocer que me encanta lo que hacen y cómo lo hacen pero no es algo que me motive en demasía.

Hoy han quedado para, punto tras punto, llegar a su objetivo. Cada una de ellas parte de conocimientos, experiencia y habilidades diferentes pero, QUE NO OS QUEPA LA MENOR DUDA, de que todas llegarán a su objetivo y más pronto que tarde lucirán su reto colorido y creativo.

Son muy diferentes entre ellas; el grupo se mueve con maestría entre las diferencias, la diplomacia y la rebeldía.

Me las imagino sentadas en una cafetería, simulando una imagen de antaño modernizada; mujeres jóvenes, talentosas y creativas inmersas en una actividad que a algun@s se les puede antojar «Vintage».

Me encanta porque en ellas veo un gran equipo multidisciplinar más que capacitado para gestionar la más potente de las multinacionales. Suerte que tienen algun@s «gallifantes» de que ahora estén inmersas en otros proyectos porque les podrían poner en grandes aprietos.

Responden a perfiles personales diferentes y, quizás por ello, es un grupo tan enriquecedor; se acompañan, complementan y ayudan cual puzzle perfecto.

Lo que más me fascina de todo es que ellas tienen, sin lugar a duda, el tesoro escondido que se busca en todas las organizaciones (y en la sociedad en general); actitud. Y con ella y por ella van a conseguir su objetivo.

Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es punto-a-punto.jpg

No hay máster ni formación que pueda generar ese valor y sólo deseo y espero que sigan contagiándonos a quienes las rodeamos; especialmente a sus hij@s. .

Espero con ilusión mi «mantita»; actitud, artesanía, aprendizaje, diferencias, cariño y valor para arropar a quien más quiero.

Continuamente nos enseñan o buscamos referentes de altos vuelos tan lejanos como sonados. Está de moda. Y nuestra ceguera está en no darnos cuenta de que los mejores referentes, los de verdad, los que ríen y lloran, los que se equivocan y aciertan, los de la rutina diaria, los que punto a punto van tejiendo un mundo mejor están muy cerca, a nuestro lado.

Y, para ti, ¿Quién es tu referente cercano?, ¿Quién es tu referente «con piel»?.

¿Sabes cuáles son las emociones básicas?

En el post anterior hablamos de la inteligencia emocional y hoy vamos a ver un poquito a ver un poquito más de cerca las emociones básicas y cómo afectan a nuestra nuestro día a día.

Si has visto la película de Inside Out ya tendrás algo de camino hecho.  Hay numerosos libros  y páginas en internet que versan sobre esta materia; yo te voy a hablar sobre ellas a mi manera y de forma resumida.

Verás, aunque hay otras versiones y visiones, muchos hablamos de 6 emociones básicas. En los talleres y formaciones que realizo las presento como seis cuadrillas de emociones con sus respectivas capitanas. Dentro de cada cuadrilla hay decenas o centenas de emociones que, siendo de la misma cuadrilla se diferencian entres sí fundamentalmente por su origen, grado de intensidad y duración.

Son denominan emociones básicas porque se diferencian por una serie de rasgos fisiológicos muy concreto y porque, gracias a ellas hemos sobrevivido y nos hemos superado como especie. Ya sabes, no hay emociones buenas ni malas, todas son necesarias y…TREMENDAMENTE CONTAGIOSAS.

Hoy os hablaré de una de ellas: La Alegría.

Damos la bienvenida a la cuadrilla de la Alegría!!!!!! (Aplausos); esta cuadrilla está formada por muchas muchas, emociones (humor, gratitud, satisfacción, deseo, tranquilidad, amor, etc.). La capitana es la alegría y no, tener alegría no significa necesariamente estar todo el día de juerga ni similar. La alegría es una emoción más amplia y compleja que surge cuando estamos ante circunstancias que nos resultan favorables a nosotros y/o a la gente que queremos. Esto puede ser provocado porque comemos algo que nos gusta mucho, echamos la mejor de las siestas,  estamos tranquil@s, tenemos relaciones sexuales placenteras, nos dan un buena noticia, nos vamos de fiesta, conseguimos un reto, nos echamos unas risas, nos hacen o hacemos un regalo,  etc.

Pues bien, cuando estamos en estados de la alegría, nuestro cuerpo genera de forma natural una serie de neurotransmisores esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente; yo las llamo las “INAS“; dopaminas, endorfinas, serotoninas,etc. Ellas son unas de las  responsables de que funcionemos bien en todos los sentidos y su falta provoca o puede provocar enfermedades, estados anímicos desfavorables, etc.

Supongo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de algo y sino ya te lo cuento yo porque esto que voy a decir es tan sencillo como vital para que tú estés mejor y hagas que tu entorno también lo esté. LA ALEGRÍA NO VIENE POR CIENCIA INFUSA, LA ALEGRÍA TAMBIÉN HAY QUE GENERARLA Y ALIMENTARLA. ¿Obvio? Puede ser, pero en la realidad no paro de encontrarme con personas que se dejan la energía en quejarse de lo mal que están, de que fulanit@ o menganit@ no hacen nada para ayudarla, que hay que ver cómo es la gente, que esta sociedad es tal o cual, que no la llaman para quedar o que no hay nada que ellas puedan hacer para estar mejor y bla bla bla.  

Hoy mismo, te invito a que te pares a observar y reflexionar sobre  la cantidad de energía que perdemos quedándonos y haciendo responsables  a los demás de nuestras emociones y de nuestra vida.  Por echar culpas, se las echamos hasta el tiempo que hace ( A quién se le ocurre que hoy llueva!).

Somos nosotros los responsables de generarnos tanto en el ámbito personal como profesional emociones positivas; son nuestra gasolina para tomar las mejores decisiones y obtener el mejor de los resultados.  Ya iremos viendo cómo se las gastan otras emociones y lo importante que es tener una buena batería de recursos para autogenerarnos emociones positivas.

Demostrado científicamente; necesitamos de emociones de la cuadrilla de la alegría para sobrevivir y superarnos. Cuántas más mejor. Eso sí, no caigas en la trampa de pensar que la alegría sólo es jolgorio; la alegría es paciencia, sosiego, aceptación, humor, gratitud, placer…

Un buen libro, un buen post, una buena compañía, una buena soledad, ejercicio físico, luz natural, buena comida, un chiste, una silencio, ir al baño con regularidad (no es broma, no sé si alguna vez has estado estreñid@ jejeje); todo ello y mucho más nos da energía de la buena.

La alegría no sólo nos la generamos cuanto hacemos cosas para nosotros mismos; estudios científicos han demostrado que uno de los mejores estados anímicos para el ser humano es el que se genera cuando AYUDAMOS A LOS DEMÁS. A lo mejor esto te puede inspirar.

Por cierto, recuerda que para poder dar también tenemos que saber darnos a nosotros mismos. Que luego, ya sabemos lo que pasa; que nos pasamos la vida esperando de vuelta lo que una vez hicimos por los demás, que nos generamos malestar y reproche y que eso no es bueno para nadie. No estoy hablando de ser egoísta sino de ser justo y generoso con uno mismo para poder serlo con los demás.

Y, en el trabajo, ¿Qué decir del trabajo? Pues que todos podemos tener reproches hacia  todo y todos. Que no cuesta nada esforzarnos un poco en relativizar los malos resultados, saludar cuando entramos, reconocer un buen trabajo o una habilidad de un compañer@, contar un chiste o simplemente escuchar un poco más que juzgar.

Y yo, toma nota de lo que explico porque tengo mucho que mejorar. El camino es largo pero gratificante.

Estaría horas y horas hablando de la alegría pero me gustaría pedirte algo. Sé que da pereza o vergüenza  escribir un comentario pero me encantaría conocer algo, un pequeño gesto que a ti te genere alegría, felicidad o tranquilidad.

Por cierto, feliz día a los padres a los “Josés” y, por qué no, para la familia y amig@s de los padres y los “Josés”.

Recuerda, #lallaveerestú# así que contagia alegría y tendrás alegría.R

¿Sabes cuáles son las emociones básicas?

En el post anterior hablamos de la inteligencia emocional y hoy vamos a ver un poquito a ver un poquito más de cerca las emociones básicas y cómo afectan a nuestra nuestro día a día.

Si has visto la película de Inside Out ya tendrás algo de camino hecho.  Hay numerosos libros  y páginas en internet que versan sobre esta materia; yo te voy a hablar sobre ellas a mi manera y de forma resumida.

Verás, aunque hay otras versiones y visiones, muchos hablamos de 6 emociones básicas. En los talleres y formaciones que realizo las presento como seis cuadrillas de emociones con sus respectivas capitanas. Dentro de cada cuadrilla hay decenas o centenas de emociones que, siendo de la misma cuadrilla se diferencian entres sí fundamentalmente por su origen, grado de intensidad y duración.

Son denominan emociones básicas porque se diferencian por una serie de rasgos fisiológicos muy concreto y porque, gracias a ellas hemos sobrevivido y nos hemos superado como especie. Ya sabes, no hay emociones buenas ni malas, todas son necesarias y…TREMENDAMENTE CONTAGIOSAS.

Hoy os hablaré de una de ellas: La Alegría.

Damos la bienvenida a la cuadrilla de la Alegría!!!!!! (Aplausos); esta cuadrilla está formada por muchas muchas, emociones (humor, gratitud, satisfacción, deseo, tranquilidad, amor, etc.). La capitana es la alegría y no, tener alegría no significa necesariamente estar todo el día de juerga ni similar. La alegría es una emoción más amplia y compleja que surge cuando estamos ante circunstancias que nos resultan favorables a nosotros y/o a la gente que queremos. Esto puede ser provocado porque comemos algo que nos gusta mucho, echamos la mejor de las siestas,  estamos tranquil@s, tenemos relaciones sexuales placenteras, nos dan un buena noticia, nos vamos de fiesta, conseguimos un reto, nos echamos unas risas, nos hacen o hacemos un regalo,  etc.

Pues bien, cuando estamos en estados de la alegría, nuestro cuerpo genera de forma natural una serie de neurotransmisores esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente; yo las llamo las «INAS«; dopaminas, endorfinas, serotoninas,etc. Ellas son unas de las  responsables de que funcionemos bien en todos los sentidos y su falta provoca o puede provocar enfermedades, estados anímicos desfavorables, etc.

Supongo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de algo y sino ya te lo cuento yo porque esto que voy a decir es tan sencillo como vital para que tú estés mejor y hagas que tu entorno también lo esté. LA ALEGRÍA NO VIENE POR CIENCIA INFUSA, LA ALEGRÍA TAMBIÉN HAY QUE GENERARLA Y ALIMENTARLA. ¿Obvio? Puede ser, pero en la realidad no paro de encontrarme con personas que se dejan la energía en quejarse de lo mal que están, de que fulanit@ o menganit@ no hacen nada para ayudarla, que hay que ver cómo es la gente, que esta sociedad es tal o cual, que no la llaman para quedar o que no hay nada que ellas puedan hacer para estar mejor y bla bla bla.  

Hoy mismo, te invito a que te pares a observar y reflexionar sobre  la cantidad de energía que perdemos quedándonos y haciendo responsables  a los demás de nuestras emociones y de nuestra vida.  Por echar culpas, se las echamos hasta el tiempo que hace ( A quién se le ocurre que hoy llueva!).

Somos nosotros los responsables de generarnos tanto en el ámbito personal como profesional emociones positivas; son nuestra gasolina para tomar las mejores decisiones y obtener el mejor de los resultados.  Ya iremos viendo cómo se las gastan otras emociones y lo importante que es tener una buena batería de recursos para autogenerarnos emociones positivas.

Demostrado científicamente; necesitamos de emociones de la cuadrilla de la alegría para sobrevivir y superarnos. Cuántas más mejor. Eso sí, no caigas en la trampa de pensar que la alegría sólo es jolgorio; la alegría es paciencia, sosiego, aceptación, humor, gratitud, placer…

Un buen libro, un buen post, una buena compañía, una buena soledad, ejercicio físico, luz natural, buena comida, un chiste, una silencio, ir al baño con regularidad (no es broma, no sé si alguna vez has estado estreñid@ jejeje); todo ello y mucho más nos da energía de la buena.

La alegría no sólo nos la generamos cuanto hacemos cosas para nosotros mismos; estudios científicos han demostrado que uno de los mejores estados anímicos para el ser humano es el que se genera cuando AYUDAMOS A LOS DEMÁS. A lo mejor esto te puede inspirar.

Por cierto, recuerda que para poder dar también tenemos que saber darnos a nosotros mismos. Que luego, ya sabemos lo que pasa; que nos pasamos la vida esperando de vuelta lo que una vez hicimos por los demás, que nos generamos malestar y reproche y que eso no es bueno para nadie. No estoy hablando de ser egoísta sino de ser justo y generoso con uno mismo para poder serlo con los demás.

Y, en el trabajo, ¿Qué decir del trabajo? Pues que todos podemos tener reproches hacia  todo y todos. Que no cuesta nada esforzarnos un poco en relativizar los malos resultados, saludar cuando entramos, reconocer un buen trabajo o una habilidad de un compañer@, contar un chiste o simplemente escuchar un poco más que juzgar.

Y yo, toma nota de lo que explico porque tengo mucho que mejorar. El camino es largo pero gratificante.

Estaría horas y horas hablando de la alegría pero me gustaría pedirte algo. Sé que da pereza o vergüenza  escribir un comentario pero me encantaría conocer algo, un pequeño gesto que a ti te genere alegría, felicidad o tranquilidad.

Por cierto, feliz día a los padres a los «Josés» y, por qué no, para la familia y amig@s de los padres y los «Josés».

Recuerda, #lallaveerestú# así que contagia alegría y tendrás alegría.

Un poquito de inteligencia emocional

A estas alturas, seguramente estarás cansad@ de escuchar hablar acerca  de la inteligencia emocional. Parece algo rato, ajeno a la vida real, un concepto abstracto que se ha puesto de moda. Pues no, nada de eso.

Es posible que en los últimos años sean más las personas, entidades y empresas que estén más sensibilizadas con este concepto pero lo cierto es que  las emociones han estado, están y estarán siempre presentes en nuestra vida. Da igual si eres chico  o chica, dónde vives, cuál es el color de tu piel, tus gustos, tus opiniones, tu cuenta bancaria, tus conocimientos; da igual todo porque seas quien seas has de saber que sí o sí tienes emociones y son ellas las que hacen que actúes de una manera u otra en tu vida. Ahí es nada.

Las emociones son respuesta a estímulos. Todo cuento nos rodea lo percibimos a través de los sentidos y nuestra mente  reacciona al  entorno a través de las emociones. Nuestros pensamientos, sueños y recuerdos también nos generan emociones.

Cuando somos conscientes de una emoción, o lo que es lo mismo, nos damos cuenta de ella y le ponemos nombre ya estamos hablando de sentimientos y cuando los sentimientos duran más tiempo se transforman en estados de ánimo.

Las emociones no son buenas ni malas; son necesarias para la vida, la supervivencia y la superación.

Verás, no hay decisión sin emoción así que atent@ a tus emociones porque son ellas las que mandan en tus decisiones y por lo tanto, en tus actos.

Hay cientos y cientos de emociones tipificadas; alegría, miedo, sorpresa, preocupación, envidia, satisfacción, gratitud, etc.

Me fascina indagar en el mundo de la inteligencia emocional y para ello no me queda otra que observarme y analizarme como nadie. Para trabajar la inteligencia emocional es importante conocerse y eso, en muchas ocasiones divierte, en otras sorprende o enfada y en muchas, muchas ocasiones duele.

La gente, las personas parecemos una cosa pero en muchas ocasiones somos otra; nos creamos una imagen social que no siempre corresponde con la realidad. Durante un tiempo nos autoengañamos porque pensamos que fingiendo ser y estar de una manera damos la imagen que queremos dar y eso es suficiente para estar bien. Pero nadie puede huir de sí mismo y tarde o temprano el cuerpo y la mente nos dan toques de atención. Y es aquí donde aparecen estados de ánimo que poco nos ayudan a estar bien, las paranoias, las mentiras, las falsas expectativas, los malos entendidos, las desconfianzas, la depresión, los nervios y un largo etcétera que si se alargan en el tiempo generan importantes heridas en nosotros mismos y en las personas que nos rodeas.

Los ambulatorios médicos están llenos de personas con heridas emocionales que buscan aliviar dolores que la inteligencia emocional habrían ayudado a prevenir, eliminar o mitigar. Nadie nos lo enseña, parece más importante aprender a sumar.

Al mundo de la inteligencia emocional llegué gracias a mi «MALA HOS—» ; ella ha sido mi maestra. Gracias a mis enfados e incluso ataques de ira he podido comprobar cómo las emociones afectan a nuestra vida, a nuestro entorno y las relaciones personales y profesionales. Ya te iré contando mi andadura pero de momento me gustaría compartir contigo la idea de que si nos nos conocemos a nosotros mismos es muy difícil que lleguemos a ser verdaderamente felices porque este autoconocimiento es la base de la mejora personal y de la generación de relaciones sanas con el entorno.

Desarrollar la inteligencia emocional no significa ni ser perfect@, ni buscarlo ni estar siempre feliz. No te confundas, la inteligencia emocional es una carrera de fondo que requiere de pico y pala pero que da muchas satisfacciones. Se trata de conocernos, querernos y mejorarnos respetando nuestra esencia y siendo los que «mandamos» sobre nosotros, nuestros comportamientos y nuestra vida.

La mala hos…, como cualquier otra aspecto no tan agradable puede traernos cosas muy buenas pero para saber verlo y transformarnos es importante QUERER hacerlo mejor.

En el próximo post te hablaré de cómo descubrí mi mala hos… y cómo afectaba a mi entorno.

Recuerda: La inteligencia emocional es la capacidad de conocernos  y «manejarnos»adecuadamente, de automotivarnos , de conocer a los demás y generar relaciones sanas y positivas con el entorno.

¿Quieres saber más sobre la inteligencia emocional y cómo la vivo yo? Pues sólo tienes que decírmelo.

Un abrazo.

#nohaydecisionsinemocion#

#lallaveerestu#

Ana.

Una señora muy aseñorada

No tengo tantos años no, pero sí los suficientes como para poder sentir las diferencias. Me sorprendo a mí misma reflexionando sobre el paso de los años como si empezase a ser consciente de que han pasado unos cuantos y probablemente sea yo, para much@s, lo que se denomina una «señora».  Me quedo perpleja porque no me veo identificada con la imagen que yo tenía de las «señoras» años atrás.

Tengo dos hijos y otra criatura viene en camino así que todo parece indicar que soy una madre de familia numerosa que se empeña en seguir con la energía, inquietud y ganas de tiempos pasados. Y además, creo firmemente  que soy más joven que nunca así que sin excusas, a seguir evolucionando.

Suspiro mientras pienso en el pasado y en el presente; del futuro se hablará. ¿Te gusta tu vida? Aunque hay mucho por «retocar» a mí sí. ¿Qué harías si supieses  que mañana ya no estarás?. No hace falta que respondas en alto. Esta reflexión es para ti; un regalo que te puede chivar cómo están las cosas por tus lares y qué te piden el cuerpo y el alma.

Quizás estés pensando  en  que estoy demasiado profunda. En posible que  tengas razón, o puede simplemente que sea que la edad te va dando pistas de dónde están los verdaderos tesoros; en las profundidades de las personas, de las situaciones, de los paisajes, de los pensamientos, de las conversaciones.

Lo superficial  suele ser atractivo, inmediato, adictivo y anestesiante ¿Qué más podemos pedir?. Las redes sociales responden a todas estas características y en muchas ocasiones son aliadas expertas en distraernos de lo verdaderamente revolucionario; nuestra propia mejora y transformación. Sin darnos cuenta, en ocasiones nos convertimos en opiniones, likes, recomendaciones  y amigos de usar y tirar.

 

Hojas, Cielo, Azul, Nube, Verde, Armonía
lallaveerestu

No, no estoy haciendo un alegato en contra de las redes sociales porque, como todo, tienen su parte positiva. La cuestión es que no nos convirtamos en robots manejados por Internet sino en seres responsables, críticos y autónomos que saben sacar lo mejor de las nuevas tecnologías.

Porque la vida, o mejor dicho, tu vida sólo será tuya si la vives como tú eres, como tú sientes, como tú opinas, como tú aciertas y como tú te equivocas. La vida online sólo ha de ser un complemento dispensable que combinamos según nos convenga.

 

No hay like, ni foto, ni comentario más importante que lo que hay en tu interior.  #lallaveerestu#.

¿Cómo lo ves?.

Buen día.

Ana.

 

 

Si lo viésemos, no lo haríamos ¿ O sí?

Cómo nos gusta saber. Como si de comida o bebida se tratase, todos los días ingerimos grandes cantidades de información. ¿Empachad@s?. No lo sé, pero parece que nunca es suficiente. Cada persona está más interesada en unos asuntos que en  otros pero en mayor o menor medida queremos saber de los demás y de cuánto acontece en la vida de nuestra comunidad más o menos cercana. Característica del ser humano.

No seré yo quien juzgue esa avidez por saber porque sería incoherente con mi propia naturaleza pero sí me gustaría preguntarte, ¿Cuánto sabes de ti?, ¿Qué sabes que nadie más sepa sobre ti?, ¿Cuáles son tus fortalezas y cuáles tus debilidades?. Me encanta preguntar; las preguntas nunca se acaban y abren nuevas perspectivas. Y no sólo me gusta preguntar a los demás sino a mí misma.

No se trata de preguntar por preguntar, ni mucho menos por agobiar. Las preguntas han de digerirse poco a poco para dar pie a la escucha. Lo que más nos cuesta, escuchar. Porque quien mejor pregunte será quien mejor escuche.

Cada vez el encuentro más atractiva a la escucha; me da información, paz y me ayuda a empatizar hasta con el mismísimo diablo. Después de todo, creo que todos somos un poco de todo.

Y ¿Qué me dices del silencio?. Gran respuesta el silencio. No nos han  enseñado  ni a convivir ni a interpretar al silencio y por eso en muchas ocasiones sentimos que nos intimida u ofende. Como ocurre con otros aspectos, lo aprendemos a valorar cuando no lo tenemos.

Y, volviendo al tema de engullir información me gustaría preguntarte si sabes cómo te afecta tener una u otra información. Como no lo vemos, nos cuesta tomar conciencia de ello. Me encantaría que todos tuviésemos un pequeños escáner instalado en nuestro cuerpo y pudiésemos ver cómo nos afectan física y emocionalmente informaciones cargadas de odio, informaciones cargadas de esperanza, mentiras, informaciones que generan  miedo, buenas noticias, pensamientos constructivos, pensamientos destructivos…

Si lo viésemos, ay! si lo viésemos…Es probable que aprenderíamos a filtrar informaciones y pensamientos propios y no hablaríamos por hablar.

Pero, como no lo vemos, seguimos instalados en la ignorancia ciega del que intuye pero no sabe o no quiere saber.

El último día del año

31 de diciembre. Mañana bonita en mi pueblo.  He de reconocer que no soy muy navideña pero que, con el impulso que te dan los niños y la familia, te acabas contagiando un poquito.

Al final no dejan de ser días diferentes que cada uno aprovechamos a su manera. Aunque para mi septiembre es más un mes de inicio este año sí tengo propósitos para el 2019 y además, con novedades, grandes novedades que te contaré.

La mañana del día 1 de enero no será diferente a las anteriores, no necesariamente. El 2018 no se borra de nuestras vidas pero sí se despide dando paso a otro año, otro número y otros momentos diferentes. Y ahí es dónde entran los verdaderos propósitos; los de verdad.

No es que ir la gimnasio no sea un verdadero propósito ( vaya si lo es jejeje) más bien me refiero a propósitos que nos ponen frente al espejo, que aceptan y respetan nuestra verdadera esencia pero que no se resignan y buscan la mejora constante.

Ya os he contado que mi «mala ostia» en lo que me ha hecho evolucionar en la vida. ¿Quién sería yo sin ella? Otra persona.  Ella forma parte de temperamento y de mi genética. La acepto y le doy las gracias por toda la parte positiva que me aporta.

Quiero sacar al máximo toda la energía que la irá me da y hacer de ella un trampolín hacia la mejora. Ahí es nada. Lo conseguiré, las pasiegas solemos hacerlo.

¿Qué propósitos tienes para este año que viene? Anda, cuéntame alguno. Si te soy sincera, yo tengo dos; evolucionar personal y profesionalmente y darle la bienvenida a lo que venga desde el amor y gratitud.

Te podrá sonar a típico y tópico pero créeme que para mi  tiene sentido.

No sé si te gustan o no las navidades, la verdad es que me da igual porque lo que te voy a decir sirve igual para el dos de marzo: Gracias por leerme, gracias por estar. Te deseo que cumplas tus propósitos y que en la medida en que puedas, seas el cómplice para que otros consigan los suyos.

Ya sabes, lallaveerestú.

 

Nos duele lo mismo

Tengo mucha suerte, o como se llame. A mi alrededor pulula gente buena con buenas intenciones. Mi entorno personal y profesional rebosa seres interesante con diferentes formas de percibir y afrontar la vida. Nada que ver unas personas con otras pero todas ellas tienen mi cariño y admiración porque de tod@s se aprende.

Estarás pensando que no todo será tan maravilloso; así es, también hay cuestiones menos positivas. Hay situaciones, personas y problemas no tan positivos.  A las situaciones y los problemas procuro aceptarlos y, si puedo, resolverlos. A las personas no tan positivas les presto mi atención para saber lo que NO QUIERO y con quien no quiero compartir mi tiempo. Les presto el tiempo necesario para replantearme si estoy equivocada o no y, sobre todo, para empatizar con ellas.

Me ha costado muchos años emprender este camino; conciliar mi mala ostia con la el equilibrio y armonía con mi entorno no ha sido fácil pero sí ha sido relevante en mi vida.No quiero prescindir de mi carácter pero quiero tenerlo de mi lado; no quiero que maneje mi vida, para eso estoy yo.

He descubierto que la mejor forma de ser feliz es conocerse y aceptarse. A partir de ahí es cuando se puede mejorar y avanzar. Hay días difíciles, no porque hay pasado algo, sino porque no sabemos  gestionarnos o no sabemos aceptarnos. Es como darse cabezazos contra la pared; no sirve nada más que para hacernos daño.

Después de varios años de profesión y observación he podido comprobar como en el fondo TODOS adolecemos de los mismo sólo que cada persona lo manifiesta y actúa de forma diferente. Nuestras conductas nos acaban representando; nos duele lo mismo pero unos pegan golpes, otros se quejan y otros se callan. La clave está en encontrar una forma positiva de comunicarnos; conducta asertivas que nos permitan desahogarnos y hacernos entender sin hacernos y hacer daño.

No sé por qué le tenemos tanto miedo a expresar cómo verdaderamente nos sentimos ni tampoco sé por qué somos tan críticos con aquellos que hacen y dicen lo que nos gustaría hacer o decir a nosotros.

Bueno, sí lo sé;  el miedo tiene mucho que ver. Miedo a no ser aceptado ni querido, miedo a equivocarnos, miedo a estar en boca de los demás, miedo a no ser valorado, miedo a…

Buena semana, fuera miedos.

 

 

 

¿Inteligencia Emocional?. No me lo acabo de creer.

Lo reconozco, en los últimos tiempos estamos hasta en la sopa. Personas, empresas y demás entidades que reiteradamente hablan de la inteligencia emocional como la llave para muchas de nuestras puertas.

Pero créeme cuanto te digo que merece la pena echar un vistazo al tema. Mírate, pero hazlo de verdad. Ponte frente a un espejo y escucha al silencio. No tengas prisa, busca tu mirada y déjate llevar. ¿Qué ves?, ¿Qué sientes?, ¿Qué escuchas?. Nada, dirán much@s de una manera más o menos graciosa.

Sí, la verdad es que es un chiste eso de no saber quién soy, para qué me  levanto cada mañana, qué me duele y qué me calma,  cuánto y cómo me quiero.

Mira a tu alrededor, ¿Qué ves?, ¿Qué oyes?, ¿Cómo se sienten las personas que te rodean?, ¿En qué medida tienes algo que ver?.

No te engañes; preguntarse todo esto es lo más natural del mundo. No te estás volviendo loc@ por querer saber más de ti y de los demás. Esto te servirá para conseguir lo que más deseas y sobretodo, para ser alguien a quien merece la pena tener al lado.

Inteligencia Emocional sí, así se llama eso de saber lo que siento y manejarlo adecuadamente. También es inteligencia emocional tener relaciones sanas con nosotros mismos y con las personas que nos rodean.

Nos enseñaron  a sumar, a leer, a estudiar, a comprar y a vender pero se les olvidó enseñarnos a conocer y comprender nuestros sentimientos y gestionar nuestras reacciones.

Y así nos va; ahora nadie pasa vergüenza por no saber leer ni sumar pero se sufre más que nunca cuando las sumas no nos salen o cuando no sabemos leer e interpretar la realidad. 

Aún estamos a tiempo de darnos cuenta de que no hay ni dinero ni tecnología que nos de la inteligencia emocional que podamos necesitar. Es buen momento para matricularnos en nuestro mundo emocional.

Porque, la llave sigues siendo tú